NO SE OLVIDA

sol-2Hoy se cumplen 35 años de la masacre perpetrada por el gobierno de Gustavo Díaz Ordaz en Tlatelolco, y el país aún no ha podido cerrar ese capítulo ignominioso de su historia reciente.
A fuerza de movilizaciones populares, muertes, encarcelamientos, destierros y sacrificios innumerables, México ha desembocado en la plena formalidad democrática y electoral y en una institucionalidad reconfortante, pero ha sido incapaz de hacer justicia a los caídos en la Plaza de las Tres Culturas y a los cientos o miles de luchadores sociales o de ciudadanos ajenos a cualquier causa política que, en las tres décadas transcurridas desde el movimiento estudiantil de 1968, fueron asesinados, desaparecidos, torturados, reprimidos y vejados por un poder público corrompido, desvirtuado y carente de contrapesos.

Hoy, el grupo en el poder se vanagloria de un cambio y una modernidad que parecen expresarse en la destrucción de la educación pública, en ataques sistemáticos a lo poco que queda de propiedad nacional y en la glorificación de modelos de política social que suplantan la solidaridad constitucional del Estado para con los más desfavorecidos, por un asistencialismo caritativo. Los beneficiarios coyunturales de la larga lucha social en favor de la democracia dicen y acaso hasta lo creen que la modernización del país implica gobernar como si se administrara una empresa, y renunciar al Estado laico y a la soberanía nacional frente a Estados Unidos; pero una nación verdaderamente moderna no se funda en una suerte de mesianismo gerencial sino, antes que nada y por encima de cualquier otra característica, en la plena vigencia del estado de derecho, en la erradicación de la impunidad y en un ajuste de cuentas con los arcaísmos autoritarios, sobre todo si se trata de un cúmulo de acciones oficiales delictivas y criminales, como lo fueron la represión del movimiento estudiantil y la guerra sucia que siguió.

A pesar de la creación de una fiscalía especial para investigar tales crímenes de Estado, Luis Echeverría Alvarez y José López Portillo siguen sin ser sometidos a juicio por la represión que imperó durante sus gobiernos. Miguel de la Madrid confiesa impunemente que no hizo gran cosa para investigarlos; Carlos Salinas no ha sido indiciado por los centenares de asesinatos políticos perpetrados durante su mandato ni por los fraudes monumentales de las privatizaciones de su sexenio, y Ernesto Zedillo no ha sido llamado por la justicia para que declare lo que sabe sobre las masacres de Aguas Blancas, Acteal, El Charco y otras que ocurrieron en su gobierno, ni para que responda por la corrupción galopante y obscena que desoló al país durante su gestión.

Por estas razones, a pesar de las grandes transformaciones nacionales ocurridas de 1968 a la fecha las positivas y las deplorables, sigue vigente la exigencia de esclarecer y castigar los crímenes de Tlatelolco, de la guerra sucia, de los asesinatos políticos, de los megafraudes y de las matanzas rurales. Esa exigencia se sintetiza en una consigna con plena validez en nuestros días: 2 de octubre no se olvida.


Testigo excepcional de la historia

A Manuel Gutiérrez Paredes lo encontró la historia detrás de una lente oficial; él no la buscó, vamos, ni siquiera, a juzgar por las guías con que identificaba sus fotografías (subversivos, revoltosos, etcétera), tenía otro punto de vista que no fuera el gubernamental. Pero así son los vericuetos de la historia, nunca suficientemente escondida, nunca acallada del todo, porque siempre hay un testigo que, tarde o temprano, dice lo que vio, lo que vivió, lo que registró.

Gutiérrez Paredes, conocido también por el sobrenombre de El Mariachito, debido a su baja estatura, nació en Zacatlán, Puebla, hacia 1923 o 1924. Fue arriero hasta los 13 años, cuando las apreturas económicas lo obligaron a trasladarse a la ciudad de México, y aquí desempeñó diversos oficios hasta que la rueda del destino lo puso en contacto con Ismael Casasola.

En sus inicios fue mozo de la afamada casa de los hermanos Casasola, pero su empeño y curiosidad llamaron la atención de don Ismael, quien lo inició en el oficio fotográfico, encargándole trabajos de principiante.

Así, cubrió órdenes para retratar artistas y deportistas, y muy pronto comenzó a colaborar en varias publicaciones, como Idolos, que posteriormente se convertiría en Idolos del deporte, y más adelante, siempre al parecer de la mano de Enrique Díaz, en la Revista América y Siga, sirviendo a la verdad, así como en el despacho de los también legendarios hermanos Mayo.

Cuando empezó a hacer trabajos políticos se vinculó, hacia mediados de la década de los 60, con la Secretaría de Gobernación, donde comenzó a hacer el registro de actos oficiales.

Pero en la segunda mitad de 1968 recibió un encargo particular: registrar las actividades del movimiento estudiantil. Le pidieron, sobre todo, que captara las mantas de las manifestaciones. Sólo ese trabajo tiene un valor testimonial incalculable, no nada más por la variedad y multiplicidad de las consignas y dibujos que en ellas aparecen, sino porque al ser tomadas todas desde un punto único, da idea del tamaño de las movilizaciones, sobre todo las del 27 de agosto y 29 de septiembre, donde hizo más de 300 placas de cada una.

Sin embargo, una de las encomiendas que al paso del tiempo cobra mayor importancia es la del desalojo del Casco de Santo Tomás, en el Instituto Politécnico Nacional, ya que fue un hecho de extraordinaria violencia del que existe un registro muy pobre de información gráfica. Y aunque siempre la cámara da un punto de vista desde la represión, sus fotografías son hoy un valioso documento histórico.

Gutiérrez Paredes estuvo también en los hechos del 2 de octubre en la Plaza de las Tres Culturas, en Tlatelolco, donde captó la detención de los líderes estudiantiles por parte de los grupos identificados con el guante blanco.

Sus imágenes, poco usuales en el trabajo de prensa de esos días, tienen por ello una importancia excepcional, como el mitin de padres de familia frente a la Cámara de Diputados, en Donceles, después de la matanza del 2 de octubre.

De hecho, sus fotografías fueron usadas como pruebas judiciales y periciales, como en el caso de las que captó después de la entrada del Ejército a la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM).

Manuel Gutiérrez Paredes, El Mariachito, falleció en la ciudad de México el 20 de noviembre de 1982, legando a su familia un impresionante archivo fotográfico.

Ese excepcional documento gráfico fue segmentado. Así, sus fotos de espectáculos fueron vendidas a la Cineteca Nacional; sus placas de deportistas las compró la Fototeca del Instituto Nacional de Antropología e Historia, de Pachuca, y sus imágenes políticas fueron adquiridas por la UNAM.

En este suplemento que ofrece La Jornada se recogen sólo algunas de las imágenes con las que Manuel Gutiérrez Paredes se convirtió, aun sin pretenderlo, en un testigo excepcional de una historia que cambió el rostro del país y que aún espera su desenlace en la justicia. *


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Gobernación. Estudiantes. Mitin en Tlatelolco y aprehensión de los líderes. Octubre 2 de 1968



 
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Gobernación. Estudiantiles. Mitin en el Zócalo 
y Avenida Juárez. Agosto 27 de 1968
 
2242-68-protesta
Gobernación. Reproducciones de las fotos del 
mitin estudiantil en CU. Agosto 21 de 1968


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Gobernación. Detenidos. Agitadores del movimietno Vocacional 5, jefatura de Policía o Procuraduría. Julio 30 de 1968



 
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Gobernación. Estudiantes. Disturbios en la Prepa  7, 9 y Vocacional 9. 
Octubre de 1968
 
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Gobernación. Carteles. Carteles tomados en la Dirección 
de Investigación de Gobernación. Octubre de 1969




 
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Gobernación. Estudiantiles. Mitin estudiantil en el 
Zócalo y Avenida Juárez. Agosto 27 de 1968

 
2129-68-marcha2
Gobernación. Mitin estudiantil. Fotos del mitin 
estudiantil del martes 13. Agosto 13 de 1968



 
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Gobernación. Estudiantes. Toma del Casco de Santo Tomás 
por el ejército y detenidos. Septiembre de 1968
 
2622-68-detenidos
Gobernación. Estudiantes. Toma de la CU por el ejército 
y letreros alusivos. Septiembre de 1968


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Gobernación. Estudiantiles. Mitin estudiantil en el Zócalo y Avenida Juárez. Agosto de 1968


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2448-68-zocalo-protesta2458-68-zocalo-solo
Gobernación. Estudiantiles. Mitin estudiantil en el Zócalo y Avenida Juárez. Agosto 27 de 1968


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Gobernación. Mitin en Tlatelolco y aprehensión de los líderes. Octubre 2 de 19868


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3131-68-monumento-madres3155-68-planton-pancartas
Gobernación. Estudiantiles. Mitin de señoras frente a la Cámara de diputados. Octubre de 1968



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